
- Diga?
- Oye, ¿Azu?
- Coño, ¡¡Susana!!. ¿Pero qué cosa llamarme así sin más?.(Evidentemente estaba siendo sarcástica).
- A ver. Mira, que llego hoy a las dos de la tarde. Recógeme!!!.
Bueno, esta es mi hermana Susana. La llamada acabó ahí. Siempre me gana. Nunca me puedo anticipar a ella, y como siempre me llama desde una cabina y cuelga al momento de soltarme lo importante pues... que me toca pringar!!.
La cosa es que tenía que ir a recoger a mi hermana al aeropuerto y luego me tuvo todo el día a su disposición haciendo de taxista. Si en el fondo la quiero.
La quiero y la envidio. Es azafata de vuelo y no para de viajar. Siempre de hoteles y despreocupada de la vida. Esta vez pretendía que me oyese:
- ¿Y si yo tuviese algo qué hacer a esa hora y no te pudiese recoger? Ya me dirás cómo me podría comunicar contigo.
- Cariño, me dijiste que con Gregorio ya habías terminado. Por tanto no tienes nada que hacer un sábado a las dos de la tarde. Pero de todas maneras te noto como con sexo reciente.
- ¿Yo?, ¿Sexo?. Pues lo mismo tuve un sueño erótico porque lo que es realidad...
Pero no estaba del todo equivocada mi hermanita.
Llegué al aeropuerto demasiado pronto y su vuelo traía retraso. Pensé: "¡Genial!. Ahora a esperar sentada entre tanto pasajero para un lado y otro. Y tomarme algo aquí es como ser atracada sin piedad." Aún así decidí tomarme algo. Iba para un café pero al ver las cosas: zumo de pomelo, sandwich vegetal (con tofu), bollo de crema, café con leche, y un vinito (que fueron 3). El vino fue lo que hizo que yo saliese de mi.
Encontré una mesa por casualidad porque estaba todo lleno. Al rato un piloto se me acerca y me pregunta si se puede sentar. Le dije un sí como con indiferencia, pero por dentro estaba alucinando: un piloto (sueldazo), alto, delgado, ojazos, bello de manos, cara. El culo prometía, y mira que para que un pantalón de uniforme te haga un culo apetecible, ya tienes que tener un culo apetecible.
Primero se dedicó a comer un poco de su ensalada y, después, me preguntó cosas. Que si iba a volar ahora, que si me gustaba viajar... Se llamaba Pedro y empezó a soltarme cosas del tipo: "bueno, a mi es que me queda un buen rato aún. Podría hacer cualquier cosa que me daría tiempo. Es que además necesito hacer algo que me relaje para luego no estar demasiado tenso en el avión". Un momento, esto parecía sacado de un guión de película porno y a lo mejor en ese momento yo debería corresponderle con: " pues yo me he quedado con hambre. Me comería cualquier cosa que me llenase del todo". Pero mientras pensaba esto, Pedro ya me estaba diciendo que tenía acceso a la zona vip de pasajeros, donde había hasta camas.
Allá que nos fuimos. Fue llegar al reservado con cama y empezar un juego de besos, toqueteos, todo tan rápido que por momentos estaba fuera de mi. Pedro sabía tocar a una mujer. Le arranqué la camisa y pude observar que lo que Pedro prometía, lo cumplía con creces. Era el torso que siempre anduve buscando: peludo en su justa medida y definido. Podría dormir en él y llegar al clímax sólo contemplándolo.
Me tiró en la cama y me dijo: "te voy a dar lo que nadie". Fue el cunilingus más alucinante de mi vida. Tanto que no pude contenerme y grité de placer durante minutos. Una vez acabó, se levantó y se marchó. Eso me dejó un tanto desconcertada. Y ahí yo, tirada en una cama, desnuda, con la colcha empapada. Al momento, unos japoneses entran. El "trágame tierra" no era suficiente súplica y salí pitando y vistiéndome al tiempo.
Para hacer la espera un poco menos tensa me puse a fumar, algo que hacía años que no hacía. No me acababa de creer lo que me había pasado.
Después, con Susana, dos besos, regalito de la última fragancia de YSL y al coche. El lugar al que fuimos no me lo esperaba ni en mil vidas que viviese: a ver a mamá.
- ¿Estás bien, Susana?. Pero si mamá y tú... Vamos que la última vez fue en el entierro de papá y la que montasteis aún se recuerda en las reuniones familiares (todo este desencuentro entre mi madre y mi hermana surgió a raíz de la emancipación de mi hermana. Se fue a vivir con el jefe de mi padre)
- Me ha llamado. Quiere hacer la paces. Le está sentando bien esa vida que tiene ahora.
Mi madre, al morir mi padre, se refugió en un convento. Allí descansa y ayuda en todo a las monjas. Fue algo que me costó asimilar, pero a base de visitas me fui acostumbrando a ver a mi propia madre haciendo pastas, cantando en el coro. Y no es que se me haya metido a monja. Ella vendió el piso y el dinero lo donó al convento (algo que me hizo sentirme poco querida y a mi hermana ni te cuento).
Susana estaba algo nerviosa pero quería ir. Yo me lo tomé con filosofía: si se enzarzan a bofetadas lo mismo las monjas echan a mi madre y se viene a vivir conmigo y me "dona" algo. No paró de preguntarme cómo estaba mamá de aspecto y yo le mentí diciendo que las pocas veces que hablábamos de ella era para decir cosas buenas (no había visita en la que mi madre no soltase tal cantidad de improperios contra mi hermana que luego la obligase a confesarse y pasarse el resto del día en penitencia).
Llegamos y todo fue muy emotivo. Estuvieron en el patio, sentadas en la fuente central mientras yo me tragaba la vida de la Hermana Teresa contada por ella misma. Lo que me quedó claro es que en las Misiones fue violada como mil veces, será que lo extraña la Hermana Teresa.
Una vez acabado el solemne momento me acerqué a saludar a mi madre. Ésta me miró fijamente y me soltó:
- ¡¡¡Díscola, perra judía!!!!!
- Mamá,cálmate. Soy Azucena, no Susana.
- Y a ti te lo digo, fornicadora. ¿Cómo te atreves a entrar en tan sagrado recinto oliendo a pecado carnal?
Os juro que me quedé pálida. Le Hermana Teresa me miró con cara de envidia y acompañó a mi madre a su "celda" mientras Susana me preguntó:
- ¿Pero has follado entonces?. ¡Mamá, qué olfato!. A ver, ¿dónde fue?. No me digas que en los baños del aeropuerto.
- Bueno, en una cama de la zona vip del aeropuerto.
- ¿Cómo?, ¿has estado con Pedro?.
- Pedro, ¿cómo sabes que se llama así?
- Eres más tonta de lo que pensaba. Con Pedro: te comió el tema y se largó,¿verdad?.
- ¡Qué quieres que te diga si ya lo sabes todo!. ¡Debiste catarlo varias veces!.
- ¡ Ni muerta!. Y te habrá dicho que es piloto y que tenía mucho tiempo y tal... Pues que sepas que el tipejo este no es piloto. Es uno que se viste así y se dedica a magrear mujeres por el aeropuerto. "Pedrito el salidito".
En ese momento miré al cielo buscando una respuesta a mis actos. Pero sólo encontré un cerrar de ventanas al unísono en cuanto alcé la vista. Las monjas estaban interesadas, por lo visto.
- Pues me habrá engañado pero al menos me he corrido como nunca. Vámonos, te invito a cenar.
- Azu, ¿tan bueno es?.
- Prueba y luego me cuentas.
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